El estudio del funcionamiento de la grasa en el organismo, ha llevado a los científicos a considerarla como un órgano endocrinólogo complejo, ya que la grasa está llena de células que secretan leptina, una hormona que participa en el proceso de inhibición del apetito.

El tejido grasoso también sirve para suministrar energía al cuerpo. Cuando nos levantamos, automáticamente se activa la hormona del crecimiento, lo que hace que se queme lo primero que se tenga a la mano (grasa). Por esta razón, algunos entrenadores recomiendan realizar ejercicios cardiovasculares en ayunas y posteriormente comer.
Debajo del abdomen, bajo los músculos, se encuentran muchas veces depósitos de grasa que presionan el hígado, el estomago, intestino, riñones y corazón. Por esto es peligroso tener panza, ya que complicaría las funciones de estos órganos.
La localización de estos tejidos suele estar definida según el género, sabiendo que generalmente a los hombres les sale la conocida “barriga cervecera” y a las mujeres, la grasa se les acumula en las caderas o glúteos.